Afirma el director de estrategia digital Aron Pilhofer
Los
periódicos deberían abrazar cuanto antes una estrategia verdaderamente
digital, lo que les daría "oportunidades de hacer cosas, crear cosas,
imaginar cosas", según Aron Pilhofer, director de la estrategia digital
del New York Times. "Cuando uno comienza a ver la edición digital como central, se abren de repente muchas más oportunidades",
dijo en una entrevista con Efe, Pilhofer, quien dirige un equipo de más
de 40 personas, entre ellos 21 programadores, siete expertos en
moderación en redes sociales y un grupo que analiza qué artículos se
leen y quién los lee.
"El grupo de análisis está concentrado en entender a nuestra audiencia,
en desarrollar herramientas que nos ayuden a tomar decisiones y ser más
inteligentes sobre cómo y cuándo publicar nuestras historias", explicó.
Pese a sentirse "afortunado" de formar parte del equipo directivo del
legendario rotativo neoyorquino y de liderar el cambio hacia la nueva
era digital, Pilhofer reconoció que en el Times las cosas no son perfectas.
Cuándo y por qué
"Nuestra
principal historia de negocios se publica en la página web casi siempre
a las tres de la tarde del sábado y eso es porque va a salir en el
periódico del día siguiente pero ese es también el momento más bajo de
nuestra audiencia en línea", afirmó. El que muchas de las decisiones de publicación del contenido de la
web se tomen en función de la edición impresa implica que "no existe
realmente una estrategia para publicación digital".
"La mayoría de las veces publicamos historias en un momento dado
porque están listas para la edición impresa", dijo el ejecutivo.
"Nuestra audiencia sube por la mañana, alcanza su punto más alto
alrededor del mediodía y empieza a caer a nivel muy bajo por la tarde y
primera hora de la noche, justo cuando aparece la mayor parte de nuestro
contenido", añadió Pilhofer, quien explicó que es la edición impresa la
que dicta esas decisiones.
La gente está en línea...
"El
papel todavía manda y necesitamos alcanzar un punto a nivel interno en
el que nuestro proceso se ajuste a dónde está la gente y la gente está
predominantemente en línea", apuntó Pilhofer, para quien es necesario
"desvincular" la estrategia digital de la impresa.
En su opinión, también es esencial "medir las cosas que importan, que haya métricas", algo que están comenzando a hacer algunas compañías de medios.
"Tenemos que tener formas de medir el comportamiento que tratamos de
incentivar, y que es, fundamentalmente, que se lean nuestros artículos y
que los lectores interactúen con las noticias", apuntó.
Periodistas emprendedores
Consideró
imprescindible, por lo demás, que los periodistas sean más
emprendedores y piensen en soluciones a los problemas actuales de
ingresos menguantes y menor publicidad.
"No estoy sugiriendo que trabajemos para el lado empresarial de la
operación, más bien lo contrario", señaló Pilhofer, quien explicó que si
los periodistas no proponen alternativas tendrán que limitarse a acatar
lo que les impongan "desde arriba".
En ese sentido, dijo ver a su equipo como un equipo que crea productos, como aplicaciones para telefonía móvil o tabletas, una capacidad que, en su opinión, deben de tener las redacciones de medios de comunicación.
"Cuanto antes entendamos que las redacciones crearán cosas, que serán
dueñas de una parte sustancial de su futuro, que no van a quedarse de
brazos cruzados esperando a que alguien llegue con una estrategia
brillante, mejor", afirmó.
Nuevos proyectos digitales
Pilhofer
adelantó que el Times se prepara para lanzar una serie de nuevos
proyectos digitales, que se basarán en un modelo de suscripción, y entre
los que estará una aplicación informativa para móviles y otras "apps
verticales", incluida una sobre comida. El directivo dijo no ser capaz de pronosticar si la edición impresa dejará de existir.
"No tengo ni idea, quizás siga existiendo siempre. De momento espero
que no desaparezca porque es de donde proviene el 70% de nuestros
ingresos", indicó.
Precisó, de todos modos, que "el futuro es digital incluso si la
mayoría de los ingresos provienen de la edición impresa, que debe de ser
una plataforma secundaria".
Y el que esa transición del papel a la web esté siendo tan lenta
explica, según Pilhofer, el que tantos periódicos se hayan quedado "en
los huesos".
El objetivo es hacer que sean recordados, pero a veces los
diseñadores fallan porque hacen que se queden grabados, pero por razones
equivocadas…
1. Instituto de Estudios Orientales: Se supone que este logo
representa un templo y un sol naciente. Pero las líneas del tejado hacen
un efecto de “presión” que no es lo que se trata de proyectar.
2. Comisión de Jóvenes de la Arquidiócesis de la Iglesia Católica.
Hoy este logo representa a la Iglesia Católica de una manera que no les
conviene.
3. Farmacias Kudawara: Cuando uno ve este logo en la puerta,
definitivamente no cree que va a comprar antigripales dentro del lugar.
4. KidsExchange: Esta empresa creyó que se vería “cool” no ponerle
espacios a su logo. La verdad es que da un mensaje un poco inquietante
para los infantes.
5. MegaFlicks: Lección básica para los que diseñen logos: la fuente
de las letras sí importa. Esta tienda pudo haber alojado a cientos de
compradores ansiosos de encontrar algo que ahí no vendían.
6. Centro pediátrico Arlington: Ninguna madre con 10 gramos de
sentido común dejaría a su hijo al cuidado de una clínica como ésta.
7. Clases de Jazz para principiantes: Fíjate bien en este logo, hay
mucho más que dos personitas bailando. No sé qué tipo de Jazz enseñan
ahí.
8. Oficina de Comercio Gubernamental: En primera instancia, el logo
de la OGC no tiene nada raro. Ahora intenta reclinar tu cabeza 90° hacia
la izquierda y verás una sorpresa.
9. Clínica Dental: Al parecer, en esta clínica dental tienen una
sistema de anestesia bastante revolucionario. Probablemente, con el
servicio que dan ahí, después ya no te importe que te saquen las muelas.
10. Los doctores de las computadoras: No estoy seguro de que estas personas conozcan bien las partes de las computadoras.
fuente: el confidencial
Consenso sobre Tiburón (Steven Spielberg, 1975): el joven director Steven Spielberg demostró su maestría a la hora de dosificar la intriga en un filme que inauguró la era del blockbuster veraniego. Todos de acuerdo. Ahora bien, si preguntamos ¿qué representaba el tiburón?, comenzarán las discrepancias. Resumen de la guerra ideológica sobre el significado profundo de Tiburón: Fidel Castro, uno de los mayores fans del primer taquillazo de Spielberg, cree que Tiburón
era una película marxista sobre la voracidad capitalista que devora al
estadounidense medio. Lo que oyen. Por el contrario, según algunos
críticos, el tiburón reflejaría la amenaza exterior que acecha EEUU, llámese inmigración o desastre natural.
Dos respuestas "mutuamente excluyentes", según cuenta Slavoj Zizek en Guía ideológica para pervertidos, documental en el que el célebre filósofo esloveno une fuerzas con la directora Sophie Fiennes, con la que ya rodó Manual de cine para pervertidos (2006), para explicar la ideología de taquillazos emblemáticos de Hollywood como Sonrisas y lágrimas (Robert Wise, 1965), Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976), Titanic (James Cameron, 1997) o El caballero oscuro (Christopher Nolan, 2008). Canal Plus estrenará el documental de Zizek el próximo 14 de octubre. Y
si uno tiene que disfrazarse para que la gente entienda la relación
entre Marx, Lacan y el Titanic de James Cameron, se disfrazaGuía ideológica para pervertidos es una nueva vuelta de rosca al rol de Slavoj Zizek como el Lionel Messi de la filosofía mundial,
el hombre de los regates dialécticos imposibles, el maestro del uso de
artefactos pop para explicar conceptos políticos, filosóficos y
psicoanalíticos enrevesados. Otra muestra explosiva, en definitiva, de
lo que Zizek mejor sabe hacer: convertir la divulgación filosófica y la agitación política en espectáculo. Y si uno tiene que disfrazarse para que la gente entienda la relación entre Marx, Lacan y el Titanic
de James Cameron, se disfraza. En efecto, Zizek aparece en el filme
caracterizado como los personajes de los que habla. Disertando sobre las
complejidades de la ideología en una barca a la deriva o postrado en el
camastro donde dormía Robert Niro en Taxi Driver. Erudición, humor y comentarios políticos afilados. ¿Quién da más?
Pero volvamos a Tiburón. ¿Quién tiene razón? ¿Fidel Castro o un sector de la crítica? Pues
todos y ninguno, según Zizek. "¿Cuál es la respuesta correcta? Yo creo
que ninguna de las dos pero, al mismo tiempo, ambas. Los estadounidenses
corrientes, o las gentes de cualquier país, tienen gran cantidad de
miedos. Tal vez tememos que los inmigrantes, o las personas que
percibimos como inferiores, nos ataquen o nos roben. Tememos que alguien viole a nuestros hijos. Tememos los desastres naturales; tornados, terremotos y tsunamis. Tememos a los políticos corruptos.
Tememos a las grandes compañías, que básicamente hacen con nosotros lo
que les da la gana... Pues bien, la función del tiburón sería unir todos
esos miedos para que, en cierto modo, cambiemos todos los miedos por
uno solo. De esta forma nuestra experiencia de la realidad es mucho más
sencilla", resume Zizek. Y ahora viene la analogía: ¿Qué mejor ejemplo
de sociedad que une todos sus miedos en uno que la Alemania de Hitler? O
el nazismo y su capacidad para echarle la culpa de todos los problemas
de Alemania a los judíos. Tiburón como metáfora involuntaria del ascenso del nazismo. Ahí queda eso.
Zizek utiliza el ejemplo de Tiburón para ir más allá del trasfondo ideológico del filme. Porque Guía ideológica para pervertidos es también una reflexión sobre los efectos de la ideología en la vida cotidiana
y los retos a los que se debe enfrentarse uno para superar la
estructura ideológica que sostiene la sociedad. Como si fuéramos capaces
de desvelar algunas distorsiones políticas que rodean nuestras vidas,
pero no todas, como muestra Zizek recurriendo a uno de los clásicos ocultos del Hollywood moderno: Están vivos (1988), de John Carpenter, que sirve como arranque del documental. Están vivos cuenta la historia de un hombre que encuentra unas gafas que le permiten ver la ideología que se esconde detrás de cada persona y cada objeto. La tramoya de la realidad puesta al descubierto; justo lo que Zizek intenta hacer en Guía ideológica para pervertidos. "Las gafas funcionan como unas gafas de crítica de la ideología. Permiten, por ejemplo, ver el mensaje real que se esconde tras los carteles publicitarios.
Ves un gran cartel que te promete las vacaciones de tu vida y cuando te
pones las gafas sólo lees: cásate y reprodúcete", resume el filósofo.
El
filme de Carpenter le sirve, por tanto, para describir las sutilezas de
la ideología en la era de la democracia satisfecha. Nadie nos impone
que consumamos; de hecho, nos encanta. Lo que no quita para que dicho
proceso esté tan cubierto de ideología como cualquier otro. Y que
dicha ideología sea mucho más complicada de quitarse de encima dada su
invisibilidad. "Vivimos, dicen, en una sociedad posideológica. La autoridad social no nos dirige como sujetos que deben cumplir sus deberes y sacrificarse, sino como sujetos de los placeres.
'Conoce tu verdadero potencial. Sé tú mismo. Encabeza una vida
satisfactoria'. Pero al ponerse las gafas, el protagonista del filme ve
la dictadura oculta bajo la democracia. El orden invisible que alimenta
su apariencia de libertad... El pesimismo de Ellos viven está justificado. Se trata de la ilusión definitiva. La ideología no sólo no se nos impone. La ideología es una relación espontánea con el mundo social,
cómo percibimos cada significado, etc. De algún modo, disfrutamos de
nuestra ideología... Y como muestra Carpenter en el filme, salirse de la ideología es una experiencia dolorosa".
Pero Zizek no sólo utiliza películas para desplegar sus tesis. El ejemplo más delirante del filme tiene que ver con la Novena sinfonía de Beethoven, cuyo último movimiento conocemos como la Oda a la alegría.
Zizek lo ve como el paradigma de la flexibilidad ideológica de ciertos
productos culturales. El no va más del éxito de la ideología tanto por
su descomunal aceptación popular como por su aparente ausencia de...
ideología. "¿Qué representa la famosa Oda a la alegría?", se
pregunta el filósofo. "Suele percibirse como una oda a la humanidad como
tal. A la fraternidad y a la libertad de todo el mundo. Lo que llama
la atención es la adaptabilidad universal de esta conocida melodía. La pueden utilizar movimientos políticos completamente opuestos", asegura Zizek antes de proceder a enumerar la lista de amigos entrañables de la melodía de Beethoven. Atentos:
"En la Alemania nazi la Oda a la alegría se utilizaba para celebrar grandes acontecimientos públicos. En la Unión Soviética se idolatraba a Beethoven y se tomaba la Oda a la alegría casi como una canción comunista. En China, durante la gran revolución cultural, cuando se prohibió casi toda la música occidental, la Novena sinfonía sí se aceptaba: se permitía tocarla como música burguesa progresiva. La extrema derecha de Rodesia del Sur, antes de convertirse en Zimbabue, la utilizó para celebrar la demora del fin del apartheid. En el extremo contrario, Abimael Guzmán,
líder de Sendero Luminoso, la guerrilla peruana de extrema izquierda,
contestó lo siguiente cuando un periodista le preguntó cuál era su obra
musical favorita: la Novena sinfonía de Beethoven... Incluso hoy en día la Oda a la alegría es el himno no oficial de la Unión Europea", resume Zizek. Máximo consenso, pues.
Esta
pasmosa unanimidad permite a Zizek recurrir a uno de sus puntos fuertes
como filósofo: el humor. "Podemos por tanto imaginarnos una escena
perversa de fraternidad universal en la que Osama Bin Laden abraza al presidente Bush, Saddam abraza a Fidel Castro, y todos juntos cantan la Oda a la alegría. Funciona. Y así es precisamente como tiene que funcionar toda ideología. Nunca es sólo el significado. Toda ideología tiene que funcionar como un contenedor vacío abierto a todos los significados posibles...
Aunque, por supuesto, hay un truco: que la neutralidad del marco nunca
es tan neutral como parece", concluye. Lo mejor de todo es que Zizek
dice esto vestido de esta guisa: con casaca militar de cuello Mao y en
un escenario que replica el bar de La naranja mecánica (1971) donde, como es sabido, Stanley Kubrick dinamitó de un modo extremadamente perverso el significado clásico de la obra de Beethoven.
El filósofo esloveno remata la función revisando dos de las películas más taquilleras de Hollywood en las últimas décadas: Titanic y El caballero oscuro. Un análisis sin desperdicio que resumimos con dos fogonazos para acabar: 1) "Titanic es el mayor ejemplo de ideología de la historia reciente de Hollywood". 2) "Lo verdaderamente inquietante de El caballero oscuro es que eleva la mentira a elemento principal de nuestra organización político/social.
La sociedad sólo permanecerá estable, sólo sobrevivirá, si se basa en
una mentira. Contar la verdad equivaldría a desintegrar el orden
social".
me encantó este sitio. tiene cosas interesantes para trabajar con los chicos en taller de redacción por ejemplo que redacte un texto en verso o prosa con sólo la vocal a. la profe mientras tanto puede hacer uno un poquito más difícil: sólo con la e. si se anima el profe, se tienen que animar los chicos